cuando la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren

Positive mind

-Queremos ir este fin de semana a San Francisco.
-Nosotros tambien.
-¿No te suena mi cara?
-A ver...quítate las gafas....ah! si, ahora si!

Y del modo más natural, como si existiera el destino, alquilamos dos coches, conocimos a dos belgas, un suizo y un español, y nos fuimos para San Francisco, bordeando la costa. El viaje era largo, pero "positive mind", merecería la pena, aunque pareciera que ibamos en taxi.

Y allí llegamos, si bien el hotel no era lo que esperábamos "da igual, son solo dos noches, así que positive mind" pensamos todos, y nos fuimos a un antro a ahogar el frío de la ciudad en una cerveza con sabor raro, quizás sabor a marihuana, quizás sabor a limón aneñejo, o simplemente una cerveza de San Francisco. Muchas risas y brindis de todas las nacionalidades terminaron de coronar la noche.

El día siguiente a la llegada fue frío, muy frío, tanto que hoy escribo con un resfriado que no sé si me matará o me hará más fuerte, pero ya sabeis "positive mind". San Francisco no me parecía una ciudad americana, más bien europea, un Berlín, un París, o simplemente un Madrid. Acojedora, llena de vida, esa vida en la que un día se fundó el movimiento hippie que cambió un poco este mundo loco. Alejada de las grandes avenidas y las grandes manzanas, poblada de rascacielos, llena de personas y personajes de esos que siempre tienen algo que aportarte.

Visitamos el centro de la ciudad, el Golden Gate, el puerto, el mítico Pier 39, la casa de las focas, disfrutamos viendo a un loco dibujar puentes y edificios arañando el atardecer con un spray de colores...eso es arte. Y tras ChinaTown volvimos al hotel, porque hoy es noche de fiesta.

Y sí, el hotel no era lo que esperábamos, pero había cervezas y margaritas gratis así que "positive mind". Por supuesto también había tequilas obligatorios, ya que segun el camarero había que terminar ese chupito, POR MI PATRIA!!!! debo reconocer que de no ir acompañada ese hombre me hubiera dado miedo. Y allí estábamos, jugando a PIM PAM PUM y a beber! para terminar en una discoteca cuya entrada era un tobogán...noche divertida, muy divertida. Por cierto, ¿cómo era "pelea" en inglés? Me apunto una y bebo gratis by the face, y one more time "positive mind".

La noche fue de leones, y por ello, el día siguiente...me ahorro la rima, pero había que madrugar para conseguir las entradas de última hora para Alcatraz. Así que lo que tocó fue dormir tres horas, una hora de tranvía, una hora de cola, y justo nuestro turno...entradas agotadas, pero "positive mind" entramos en el siguiente pase y encima de noche! pero eso sí, tendremos que correr para que no se vaya el avión.

Y tras una vueltecita por las casas victorianas y muchas cuestas, llegamos a un parque y a charlar. El día transcurrió lento, tan lento que pudimos saborear la ciudad. Pero se acercaba el gran momento: Alcatraz. 

SI ROMPES LAS REGLAS IRÁS A LA CÁRCEL, SI ROMPES LAS REGLAS DE LA CÁRCEL, IRÁS A ALCATRAZ.

Llegamos de noche, más de uno con miedo, pero la cárcel nos cautivó. Allí el aire era rancio, respirar ponía los pelos de punta; caminar, paso a paso, escuchando, viendo y sientiendo las historias que allí sucedieron fue una experiencia única e inolvidable, porque sin duda alguna, la Historia se cuenta, se sabe, pero sobre todo se siente y se respira. Cada uno de los pasos, cada uno de los recovecos de ese lugar, decían tanto que dejaban sin palabras. Todo el mundo callaba y escuchaba atentamente, hasta que al final, descubrimos el pequeño trozo de libertad que paradójicamente escondía ese lugar: las vistas a un San Francisco iluminado en el mar, símbolo del precio a pagar por robar este derecho a los demás.

Así que allí dejé la frase, en forma de posit en un tablón.

El viaje terminaba, con muy buen sabor de boca, pero tocaba moverse rápido, así que el coche número uno comenzó su viaje, un viaje que mejor olvidarlo, ya que creo que de los que estábamos allí ninguno ha estado nunca tan cerca del final, un final que siempre recordaré entre la risa y el llanto, mientras veía pasar mi vida a modo de película en cine mudo.

Y llegó el momento, llegó su final, así que entre lágrimas contenidas nos dijimos "nos vemos", pero "positive mind", que si creemos en el destino, nos volveremos a cruzar.

Gracias por todo.