Segundo día en LA. Lunes, no un lunes cualquiera, sino uno diferente. Tras muchas vueltas llego a la escuela, y no solo conozco gente, sino que re-conozco...un chico con el que coincidí el mes que estuve en Barcelona. Además su amiga no solo duerme en mi hostal, sino que lo hace en mi misma habitación y aún no habíamos coincidido. Qué pequeña es la Tierra y qué grandes somos las personas.
Caras nuevas, vidas distintas, y un único objetivo: ver el mundo, al menos este trocito de mundo partido en línea recta. Así que tras una comida en McDonals (me niego a comer todos los días allí), planeamos el viaje del finde: Las Vegas y el Gran Cañón!!!! Todo pinta bien, muy bien, tanto, que el hostal hasta me va gustando :)
Después de un día diferente, mejor dicho, después de "un lunes diferente", me dispongo a ponerme en contacto con esas 9 horas más...creo que cuando te alejas, es cuando más notas cuánto quieres a aquellos que te rodean. Por eso hay que viajar, porque viajar es sentir, y sentir es estar VIVO.
Y tras este lunes raro, solo me quedo con unas frases. Creo que no se puede decir más con tan poco. GRACIAS.
"Pues sí, hoy ha sido un lunes diferente, porque me he levantado desorientado, porque no sabía en que hora te encontrabas, ni en que hora me encontraba yo, y porque al terminar el día no he podido llamarte. No quiero un lunes así".
PD...
cuando la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren
wellcome to california
Son las 18.25, tras un viaje agotador, muchas lagrimillas (viene a mi cabeza el típico: "Maadi, no llodeeez!"), escala en Nueva York, escaner de dedos y ojos, y sin comer demasiado (odio la comida de los aviones), aterrizo en Los Angeles, de nuevo, con una maleta rosa llena de ilusiones.
Tras hablar con varias personas en el aeropuerto llego a mi autobús. Comienza la aventura. Los míticos Big Blue Bus de los que hablaba chenchin, paran en todas las calles de Santa Mónica habidas y por haber, yo creo que hasta algunas se las inventa porque no aparecen en mi mapa! Despues de una hora de ruta turística nocturna por LA, y un calor INCREIBLE, llego al hostal, cargada como no he ido en mi vida.
El hostal muy chulo por fuera, pero las habitaciones...sin comentarios!!! me esperan 3 semanas en un zulo sin armario, con una caja fuerte, eso sí, compartiendo habitaciones con 5 chicas más que vienen y van, porque nadie está aquí más de una semana, todas van de paso. La primera que conozco es de Frankfurt, bien! hablo con ella un poco alemán (de lo que me acuerdo) y es muy simpatica, me dice con pena que si voy a aguntar tres semanas. Será por la emoción del viaje, que no me importa dónde y cómo dormir!!! El resto de chicas del cuarto son un poco antipáticas, pero sobreviviré.
La primera y única llamada del día: mi madre. Me siento bien aquí, pero cada vez que me alejo y hablo con ella me emociono, no lo puedo evitar! Conozco a un argentino bastante simpático, que se va hoy, pero al menos me río un rato con él. Ducha y a la cama.
El primer día en el hostal bien. Visito Santa Mónica Pier, con el mítico embarcadero de la serie. Me gusta lo que veo, a pesar de estar sola me siento muy bien, con ganas de verlo todo. Tras una mañana caminando por la playa, viendo a la gente patinar, hacer deporte y turistear, decido darme un baño por la tarde, y allí están: los vigilantes de la playa!!!!!!!! A veces siento que no soy yo quien vive, que estoy en un sueño, es todo tan...diferente...me encanta!!!
En fin, son las 10 de la noche aquí, las 7 de la mañana en España, por mi parte voy a darme una ducha y a dormir en mi pequeño zuloo, en el que solo cogo internet en el móvil en una esquinita, pero es suficiente. Mañana será otro día.
Santa Mónica promete, y por lo poco que aún he visto, solo puedo dar dos consejos. Primero, no elijáis este hostal para temporadas largas; y segundo, para visitar Los Ángeles, lo mejor es quitarse las gafas de sol, porque hay muuucho que ver, y que vivir.
Un saludo a todos!
Pd. Xop, no sabes lo que te estas perdiendo! ya sabes de lo que hablo! jaja
Tras hablar con varias personas en el aeropuerto llego a mi autobús. Comienza la aventura. Los míticos Big Blue Bus de los que hablaba chenchin, paran en todas las calles de Santa Mónica habidas y por haber, yo creo que hasta algunas se las inventa porque no aparecen en mi mapa! Despues de una hora de ruta turística nocturna por LA, y un calor INCREIBLE, llego al hostal, cargada como no he ido en mi vida.
El hostal muy chulo por fuera, pero las habitaciones...sin comentarios!!! me esperan 3 semanas en un zulo sin armario, con una caja fuerte, eso sí, compartiendo habitaciones con 5 chicas más que vienen y van, porque nadie está aquí más de una semana, todas van de paso. La primera que conozco es de Frankfurt, bien! hablo con ella un poco alemán (de lo que me acuerdo) y es muy simpatica, me dice con pena que si voy a aguntar tres semanas. Será por la emoción del viaje, que no me importa dónde y cómo dormir!!! El resto de chicas del cuarto son un poco antipáticas, pero sobreviviré.
La primera y única llamada del día: mi madre. Me siento bien aquí, pero cada vez que me alejo y hablo con ella me emociono, no lo puedo evitar! Conozco a un argentino bastante simpático, que se va hoy, pero al menos me río un rato con él. Ducha y a la cama.
El primer día en el hostal bien. Visito Santa Mónica Pier, con el mítico embarcadero de la serie. Me gusta lo que veo, a pesar de estar sola me siento muy bien, con ganas de verlo todo. Tras una mañana caminando por la playa, viendo a la gente patinar, hacer deporte y turistear, decido darme un baño por la tarde, y allí están: los vigilantes de la playa!!!!!!!! A veces siento que no soy yo quien vive, que estoy en un sueño, es todo tan...diferente...me encanta!!!
En fin, son las 10 de la noche aquí, las 7 de la mañana en España, por mi parte voy a darme una ducha y a dormir en mi pequeño zuloo, en el que solo cogo internet en el móvil en una esquinita, pero es suficiente. Mañana será otro día.
Santa Mónica promete, y por lo poco que aún he visto, solo puedo dar dos consejos. Primero, no elijáis este hostal para temporadas largas; y segundo, para visitar Los Ángeles, lo mejor es quitarse las gafas de sol, porque hay muuucho que ver, y que vivir.
Un saludo a todos!
Pd. Xop, no sabes lo que te estas perdiendo! ya sabes de lo que hablo! jaja
el punto...sin puntos suspensivos
Parece que todo termina como inicia: una chica de medias rosas, una carbonara, unas cervezas, y muchos abrazos. Solo que al principio, los ojos iluminados, parecían húmedos de la emoción, de aquello que como niños, nos moríamos por probar. Ahora, es distinto, ahora todos miramos al suelo, porque alguien se va.
Esta vez soy yo.
Se va aquella a la que todos definís como “la alegría”, pues bien, no existe alegría sin vosotros.
Al final las ilusiones que metí en una maleta rosa fueron demasiadas, y las expectativas se cumplieron y con creces; y allí estaba, una chica con sobrepeso de equipaje, en un avión, leyendo un papel transparente y un cuaderno rojo…sin parar de llorar.
Ha sido aterrizar y notar el clima español: Madrid 00.00 horas 27ºC. Adoro el calor. Recibimiento entre abrazos…tras llegar, salgo a mi terraza a fumarme un piti, pero hoy no es un día normal, hoy en la terraza estoy sola, no hay cerveza, ni pfand, ni nadie que me haga reír. Joder, como echare de menos karlshof. Enciendo el pc…en el youtube puedo oírlo todo! Pero en el fondo yo ya tenía una lista de reproducción perfecta, y si lo pienso, me da igual que llueva mucho. SINCERAMENTE, NO ME QUERIA IR.
¿Qué haré mañana? No, mañana no tendré un café en casa de Ana, ni una carbonara, ni un risotto, ni una familia que está en el pozo, aunque ahora que lo pienso, ese rinconcito no estaba tan mal…era acogedor, y muy personal
No, hoy no es un día normal, y la pena es que he sido consciente de ello al llegar al aeropuerto…nacho llevaba razón. He sido consciente, que ha llegado el final, y como he dicho más de una vez, y en memoria de mi querido Neruda: “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”
Pues no, no lo somos, porque las piezas del puzle han empezado a faltar, y nuestro pequeño mundo perfecto ha terminado...todos lo sabíamos, si, pero fue divertido jugar al "nadie conoce a nadie", fue bonito empezar de cero, y llegar dónde estamos hoy...quizás, en el fondo, esa sea al fin y al cabo LA MAGIA ERASMUS.
Ahora, leo alguno de los blogs de mis amigos…comienzan su Erasmus, su aventura. Mientras, inocentes de ellos, se preguntan cómo será el lugar, se cuestionan si el país elegido es el mejor, hasta intentan convencerse de que su opción es la correcta…y yo, que deshago aquello que fue mi vida, sonrío al leerlo, aún no conocen el secreto del Erasmus. Da igual el país, da igual la cantidad de habitantes de su nueva ciudad, hasta el idioma es indiferente. El Erasmus lo hacen las personas, aquellos que se crucen por su camino, e inevitablemente, dejen una huella muy dentro, una huella que tras 9 meses de alegría acaba quemando…pero no debo decírselo, debo dejar que llenen su maleta de ilusiones, y lo descubran por sí mismos.
Y como todo empieza como termina, este DIARIO DE IDA Y VUELTA llega a su final. Me llevo todas las experiencias a vuestro lado, que me han motivado a escribir, me llevo un tigre, loco o cuerdo, qué más da. Me llevo fotos, canciones, fiestas, recuerdos, idiomas, pero sobre todo me llevo un trozo de cada uno de vosotros, de mis amigos, a los que por todo el mundo, digo HASTA PRONTO...
Por fin, la historia de unas gafas de corazones dio respuesta a mi gran pregunta: "¿CUÁNTAS ILUSIONES PUEDEN CABER EN UNA MALETA?: INCALCULABLES"
Gracias por hacer esta experiencia posible, y gracias por todo lo que me habéis aportado. Creo que finalmente he crecido a vuestro lado.
OS QUIERO CORAZONES...y que el fin del mundo, os pille bailando, a poder ser...LOCA!
http://dl.dropbox.com/u/37006148/erasmusdarmstadt2011%20-%20Copy.rar
los hay solares
La tristeza es una sensación difícil de describir. Todos la hemos sentido alguna vez, y el yo interno de cada uno, intenta combatirla del mejor modo posible. Unos juegan a la play, para no mirar el largo camino que les queda hasta volver a la realidad; otros se invitan a unas birras, para agradecer, entre lágrimas, todo aquello que han sentido en un año tan condensado; hay algunos que se ponen gafas de sol, para esconder esas mismas lágrimas, pero desde el lado de “los que se quedan”. Por el contrario, otros no hablan, solo miran al suelo, y luchan por no llorar. Los hay, que con los nervios, no pueden parar de decir cosas absurdas, e intentar ocultar el vacío interno que queda cada vez que alguien dice “hasta luego”. Los hay, que con una sonrisa grande, no pueden esconder unos ojos verdes, sinceros, que se cristalizan por momentos.
Hay algo que nunca falta, aplausos, y tal vez alguna canción. Ya sea en karlshof, en el bar más mítico de la ciudad, o en una parada de autobús de Frankfurt.
Los hay que lloran, lloran mucho. Los hay que lloran por dentro. Los hay que se suben a los hombros de algún otro para ver de más cerca esa cara que esperará un tiempo. Los hay, que suben al resto a su espalda, para que alguien exprima más esos últimos minutos de cerca, aunque en el fondo, se mueren por estar también arriba, por atravesar el cristal, por decir todo aquello que, cuando tenemos tiempo, no decimos. Los hay que respiran hondo y piensan “un mes pasa pronto”.
Están los que se hacen los duros, los que abrazan, y los que besan.
Están los locos que ponen carteles gigantes “hola verano”. También están los que se emocionan.
Los hay que buscan llaves desesperadamente por toda la residencia, los hay que tienen las maletas hechas diez días antes de partir.
También están los que se van con 3 maletas de 40 kilos cada una, metidas en un carrito de la compra, están los que acompañan, y ríen nerviosamente.
Los hay que para su despedida, van al sitio más caro, sin darse cuenta que donde más se les echará de menos es en el día a día. Los hay bravos...y bravísimos.
Están los que regalan mecheros, y también los que escriben cartas. Están los que están muy tristes. Los que se van con unos cuantos italianos para olvidar lo duras que pueden ser las despedidas, aunque tras las sonrisas se esconda algo diferente.
Están, los que en una noche, triste como la de hoy, llegan a tu NO CUARTO y te dicen “un tercio de esta habitación también es mio”, y ponen un poster de un tigre gigante en las paredes blancas y solas. Están los que son grandes, y los que son INMENSOS.
Pero todos tienen algo en común: todo el tiempo del mundo, SIEMPRE, nos parecerá poco.
Están los que recuerdan, y cómo no, los que están presentes.
Pero yo sobre todo, están los increíbles.
Gracias.
la maleta
¿Qué meterías en una maleta para nueve meses? Mi respuesta, aunque hoy me pese, en su día fue clara: unas medias rosas de lunares (imprescindibles para el primer día), unas gafas gigantes, otras de corazón, un montón de fotos, algún poema en la memoria y muchas muchas ganas de aprender…
Y ahora me veo, con la misma maleta, y bastantes más cosas que meter. Porque somos un proyecto, para muchos fallido, de ingenieros, arquitectos, profesores…un proyecto de futuro, porque al fin y al cabo, somos un proyecto de personas, que se han llenado de experiencia, de vida.
Y este es mi gran problema, una maleta medio llena, y muchas cosas por meter, muchas sonrisas, muchas miradas, muchas confidencias que bajo el influjo de una cerveza parecen más fáciles…el problema es que ahora tengo demasiada gente, para meter en un texto, demasiados momentos, demasiados recuerdos…demasiados pasos tras mi espalda, y una maleta demasiado pequeña.
Y la jodida melancolía quizás, volverá mañana, en forma de sms, o de mail: “¿nos vemos mañana?” y la sonrisa volverá a aparecer, al recordar a mi compañero de piso, a las dos chicas que daban sol al frío alemán, a los revolucionarios que quizás no cambiaron el mundo, pero en el intento cambiaron el mío, al recordar, las tardes de café.
La vida, supongo, va y viene. Supongo, digo, porque soy la más pequeña y a la vez la más inmadura de vosotros, soy aquella que en todo momento se sintió cuidada, aconsejada, mimada y protegida, por esto quizás haya crecido tanto a vuestro lado.
Gracias, por hacer que me entren ganas de llorar al pensar que quedan ocho semanas, gracias por hacerme aprender, por enseñarme alemán, italiano, guitarra, o cualquier cosa que merezca la pena. Gracias por hacerme miraros, y sentirme orgullosa, mientras nos dejamos llevar al son de alguna canción que quizás no os guste demasiado, pero que forma parte de este escenario.
Gracias por darme con un mínimo gesto, esa energía que muchas veces logro transmitiros…lo nuestro sí que es una relación simbiótica.
Y la maleta sigue ahí, me mira, amenazante, y otra vez vuelven las ganas de llorar, pero no, hoy es martes, y toca 603.
Porque la vida quizás, algún día os devuelva lo que me habéis dado, porque quizás, el mundo, siga en su eterno equilibrio, y os regale a cada uno, la maravillosa historia de conoceros a vosotros mismos. Gracias, por las noches locas, por las locos que hacían las noches noches, por todos aquellos momentos que hemos compartido, por no haber querido ser mis amigos, y haberos convertido, tras una extraña metamorfosis, en mi familia.
Yo os esperaré, en algún lugar del mundo, eso sí, si consigo cerrar mi maleta.
el momento
Vive el momento y no mires atrás. Supongo que siempre habrá tiempo para las despedidas, para decir “hasta luego”, pero supongo que es la sensación de vacío que te queda al ver una maleta la que hace que ahora, tenga un nudo en la garganta que no me deja respirar.
¿Y qué nos queda tras todo esto? Un par de fotos, seguro que ni siquiera salimos bien, los vagos recuerdos de una noche en la que hubo mucho Jager y música demasiado alta…aunque quizás, si miramos mejor, encontremos algo más. Quizás encontremos miradas, conversaciones, momentos que te sacaron una sonrisa, cuando pensabas que todo iba mal. Quizás si buscamos, en el final de la copa aún quede un trago, un poco de esperanza, de que todo volverá, algún día, muy pronto, a ser como antes.
Quizás, ahora esté triste, no solo porque te vayamos a echar de menos, sino porque algo del todo se pierde, y puede que ya no seamos los mismos.
Quizás haya vivido el momento demasiado, y ahora me doy cuenta, que deberíamos haber aprovechado más los silencios, más las palabras…joder, ahora me apetece jugar al guitar hero…
Me alegra conocer a gente como tú, me alegra que hayas sido lo “suficiente” como para que ahora haya un hueco en la pista de volley-bellota, por muy llena de gente que esté. Me alegra que una noche prefirieras escucharme a todo el resto…a veces me pongo pesada. Me alegra que no desesperaras conmigo, que supieras ver sin que tuviera que hablar demasiado, porque tú también sabes que las cosas importantes son difíciles de contar. Pero sobre todo me alegra que tú también seas un kamikaze, así que pequeño, no mueras en el intento.
GRACIAS
¿Y qué nos queda tras todo esto? Un par de fotos, seguro que ni siquiera salimos bien, los vagos recuerdos de una noche en la que hubo mucho Jager y música demasiado alta…aunque quizás, si miramos mejor, encontremos algo más. Quizás encontremos miradas, conversaciones, momentos que te sacaron una sonrisa, cuando pensabas que todo iba mal. Quizás si buscamos, en el final de la copa aún quede un trago, un poco de esperanza, de que todo volverá, algún día, muy pronto, a ser como antes.
Quizás, ahora esté triste, no solo porque te vayamos a echar de menos, sino porque algo del todo se pierde, y puede que ya no seamos los mismos.
Quizás haya vivido el momento demasiado, y ahora me doy cuenta, que deberíamos haber aprovechado más los silencios, más las palabras…joder, ahora me apetece jugar al guitar hero…
Me alegra conocer a gente como tú, me alegra que hayas sido lo “suficiente” como para que ahora haya un hueco en la pista de volley-bellota, por muy llena de gente que esté. Me alegra que una noche prefirieras escucharme a todo el resto…a veces me pongo pesada. Me alegra que no desesperaras conmigo, que supieras ver sin que tuviera que hablar demasiado, porque tú también sabes que las cosas importantes son difíciles de contar. Pero sobre todo me alegra que tú también seas un kamikaze, así que pequeño, no mueras en el intento.
GRACIAS
vida intensa
Vida intensa...una semana puede parecer un mes, pero cuando pasa un mes, éste, te pareció un suspiro...reimos, lloramos, nos emborrachamos, nos arrepentimos, olvidamos, perdemos, ganamos...pero supongo que al final, recordaremos este año, como el mejor de nuestras vidas.
Supongo que al final, recordaré a Laura como la rubia que todo lo arreglaba, la que llamaba a mi puerta y decía “madi, has llorado, ya me estás contando que pasa”, supongo que la recordaré, como la persona que me daba fuerza, la que confiaba en que yo podría, la que a pesar de ser pequeña quiso verme como grande.
Supongo que cuando este loco siroco pase, será el acento portugués de Bruno lo que eche tanto de menos, supongo que recordaré días de sol en una terraza, mañanas de resaca, y alguien en quien poder confiar, las 24 horas del día, ya sea por teléfono, o tras el muro de mi colorido cuarto.
Supongo que cuando me vaya, Cristina dejará de ser mi compañera de noches locas, dejará de ser la adicta a salir, la catalana que pasó de ser mi nueva vecina a ser mi hermanita en Darmstadt. Supongo que entonces, sólo entonces, será la única persona que me conocía.
Supongo que será a todos, a quien recuerde con mucho mucho cariño, cuando todo termine. Pero especialmente en ellos tres, pensaré cuando me pregunten por el año de mi vida, por el sitio en el que quiero estar, por la vida que quiero volver a repetir. Supongo que los recordaré siempre, supongo que alguna vez lloraré al hacerlo, pero en el fondo será mentira, porque algo en mí será muy feliz, porque no hay nada mejor, que tener a alguien al lado, con quien soñar.
Gracias.
Os quiero.
Gracias a todos los que participaron!!
la traición de wendy
DETÉN LA MÚSICA DEL BLOG. NO TE HAGAS GRANDE.
Uno de los finales más tristes que yo jamás leí es el final de Peter Pan. El tiempo pasa, y pasa para todos. Wendy crece, se hace toda una mujer. Y tiene una niña que se parece a ella cuando se escapaba con Peter Pan. Una noche, pasado mucho, mucho tiempo desde la última vez que se vieron, Peter Pan irrumpe en la habitación de Wendy para buscarla, para llevársela de nuevo a Nunca Jamás. Pero el tiempo no pasa en balde. Wendy no es una niña. Cuando él le dice 'Vengo a por ti', ella le dice 'No enciendas la luz!' Porque encender la luz significa enfrentarse a la jodida certeza de que hemos envejecido. Alguien entró de pronto en la habitación y encendió la luz. Y nos dimos cuenta de que casi no quedan niños. (...) Si Peter Pan viniera a buscanos, no encendáis la luz, no vaya a descubrir que le hemos traicionado y hemos crecido demasiado."
Soy una chica grande, en un mundo grande, o eso es lo que a veces me convenzo en creer. Hay días que despierto, y sigo, insegura como ayer, pero tan pequeña, tan mujer. Soy una chica normal, que vive en un mundo maravilloso. Y hoy resulta que tengo un constante nudo en la garganta, no sé muy bien por qué, ahora resulta que todo el mundo me escribe, y me felicita…ahora resulta que hoy soy un año más vieja, pero yo me siento igual, igual que cuando me tiraba por un tobogán, creyendo que era un arcoíris, igual que cuando me manchaba la boca de tomate, y todo daba igual. Sigo durmiendo poco, bebiendo demasiado café, y disfrutando de esas pequeñas cosas que hacen que todo este escenario sea maravilloso.
Uno de los finales más tristes que yo jamás leí es el final de Peter Pan. El tiempo pasa, y pasa para todos. Wendy crece, se hace toda una mujer. Y tiene una niña que se parece a ella cuando se escapaba con Peter Pan. Una noche, pasado mucho, mucho tiempo desde la última vez que se vieron, Peter Pan irrumpe en la habitación de Wendy para buscarla, para llevársela de nuevo a Nunca Jamás. Pero el tiempo no pasa en balde. Wendy no es una niña. Cuando él le dice 'Vengo a por ti', ella le dice 'No enciendas la luz!' Porque encender la luz significa enfrentarse a la jodida certeza de que hemos envejecido. Alguien entró de pronto en la habitación y encendió la luz. Y nos dimos cuenta de que casi no quedan niños. (...) Si Peter Pan viniera a buscanos, no encendáis la luz, no vaya a descubrir que le hemos traicionado y hemos crecido demasiado."Ismael Serrano "La traición de Wendy"
Lo siento, no soy yo quien hace años, es el mundo quien se hace mayor. Y sigo sin saber qué quiero, sigo sin saber realmente quien soy, sigo escribiendo versos tristes y escuchando canciones raras. Sigo cantando en la ducha. Poniendo la música a todo volumen cuando conduzco. Sigo volviéndome loca cuando suena una canción que me gusta. Sigo emocionándome con todo lo que me rodea, por insignificante que le parezca al resto. Sigo poniéndome flores en pelo, e intentando que sean margaritas lo que salen de las pistolas de este alocado mundo. “Increíblemente especial, vivir con uno mismo” escribí no hace mucho. Pues sí, es increíble, sentir que necesitas alejarte de lo que quieres, que necesitas respirar. Es increíble despertar y tener ganas, un día más de conocerte a ti mismo.
Y tras cuatrocientas palabras sigo sin saber muy bien por qué escribo hoy, si soy la misma que ayer. La misma xop, tercietes, Angelines. Sigo siendo titi, campana o diábolo. Sí, sigo siendo madi o madi no llodez, el mismo pibon tarado de ayer, eso sí, más enamorada de la vida. Sigo siendo la misma que cree que sus juguetes no duermen por las noches, la misma que entiende a piter pan, la misma que sigue pensando que para viajar, solo hace falta una ventana.
Ahora comprendo por qué escribo. No soy una chica grande. Y el mundo es pequeño. No soy probablemente ni la tercera parte de lo que algún día quiero llegar a ser, pero eso no hará que deje de intentarlo.
Gracias por la fiesta, sois increíbles. Gracias por los días de fiesta. Gracias a quienes no pudieron estar conmigo, yo sí que estuve con vosotros, durante todo el día :) Gracias a los que me habéis aportado algo en mi corta vida, de un modo u otro. Gracias porque las palabras quizás sean insignificantes, perdonadme, pero aún no sé cómo expresar lo que siento.
carta a ninguna parte
Supongo que es difícil expresar cierto tipo de cosas, supongo, también, que cuando todo acaba es complicado cruzar una primera palabra. Que cuando se dice adiós, y el avión despega, ya nada vuelve a ser lo de antes. La vida se funde con el cielo, la nueva tierra se vuelve corazón, y a la vuelta, el hola, se vuelve más emotivo que el último adiós.
Siempre he pensado que a veces los silencios hacen más daño que las palabras, por ello, rompo el hielo de esta distancia “erasmica” que nos separa. Y te digo que NO. No seré yo quien se despedace los dientes con el frío suelo de hormigón que separa nuestras vidas, jamás podría olvidarte. Tampoco seré quien se desgarre la piel echándote de menos, todo tiene su momento, y creo que tú y yo siempre nos disfrutamos como merecimos. No seré yo, quien de vez en cuando piense en llamarte, porque no pueda evitar oír tu cálida voz del otro lado del teléfono. Tampoco seré, quien no viva, no aprenda, no se recree de cada momento.
No seré quien no madure, quien no disfrute de un minuto de soledad en el maldito Kilimanjaro mientras el viento parece recordarme quien soy, de donde vengo, adonde voy. No seré yo quien no disfrute ti. Y mucho menos seré quien no disfrute de mi propio yo. Es increíble la extraña sensación que te invade, cuando te alejas. El frustrado intento de no olvidar, y de exprimir cada segundo, de echar de menos, y a la vez, saborear este instante casi tangible de retiro de la realidad que nos han regalado.
Ahora te miro a los ojos, seguramente, tu foto, esté sobre mi pared, seguramente te acabe de llamar, o piense hacerlo mañana. Sé lo especial que eres, lo especial que haces mi vida, lo especial que te la haces a ti mismo, aunque ahora no te des cuenta. Solo espero que algún día puedas experimentar lo increíble que puede llegar a ser vivir contigo, en la paz que a veces da la distancia. No te aburras, que siempre hay algo que hacer. No pienses demasiado en mí, yo estoy muy bien. Gracias por todo lo que me has dado, en cada uno de los que fueron nuestros momentos. Y perdona las veces que me equivoqué. Solo sé que ahora, yo tengo mis dados, y toca morder la manzana.
No. No seré yo quien no llore en la estación. No seré yo, quien no se despida de ti.
No seré yo, quien no te diga te quiero con un abrazo…debería haber pasado más tiempo contigo.
Tampoco seré quien deje de escuchar las historias más increíbles de la boca de alguien que viene del otro lado del mundo…ni quien deje de contar cosas insignificantes. Para alguien también serán increíbles.
Seré quien siga haciéndose grande.
No seré quien deje de enamorarse de todo. Incluso de mí misma.
No seré quien no deje que le conozcan. Mucho menos quién deje de conocerse.
No. No dejaré de ser Erasmus. No seré quien abandone esta burbuja, irreal…al menos por ahora. No seré inconsciente, esto tiene fecha de caducidad, pero merece la pena. No abandonaré mi pequeño universo paralelo.
Y no. No seré yo. Quien deje de ser yo.
A TODAS MIS PERSONAS, A LAS QUE CERCA, O LEJOS, DE UN MODO U OTRO, RECUERDO Y ECHO DE MENOS.
Siempre he pensado que a veces los silencios hacen más daño que las palabras, por ello, rompo el hielo de esta distancia “erasmica” que nos separa. Y te digo que NO. No seré yo quien se despedace los dientes con el frío suelo de hormigón que separa nuestras vidas, jamás podría olvidarte. Tampoco seré quien se desgarre la piel echándote de menos, todo tiene su momento, y creo que tú y yo siempre nos disfrutamos como merecimos. No seré yo, quien de vez en cuando piense en llamarte, porque no pueda evitar oír tu cálida voz del otro lado del teléfono. Tampoco seré, quien no viva, no aprenda, no se recree de cada momento.
No seré quien no madure, quien no disfrute de un minuto de soledad en el maldito Kilimanjaro mientras el viento parece recordarme quien soy, de donde vengo, adonde voy. No seré yo quien no disfrute ti. Y mucho menos seré quien no disfrute de mi propio yo. Es increíble la extraña sensación que te invade, cuando te alejas. El frustrado intento de no olvidar, y de exprimir cada segundo, de echar de menos, y a la vez, saborear este instante casi tangible de retiro de la realidad que nos han regalado.
Ahora te miro a los ojos, seguramente, tu foto, esté sobre mi pared, seguramente te acabe de llamar, o piense hacerlo mañana. Sé lo especial que eres, lo especial que haces mi vida, lo especial que te la haces a ti mismo, aunque ahora no te des cuenta. Solo espero que algún día puedas experimentar lo increíble que puede llegar a ser vivir contigo, en la paz que a veces da la distancia. No te aburras, que siempre hay algo que hacer. No pienses demasiado en mí, yo estoy muy bien. Gracias por todo lo que me has dado, en cada uno de los que fueron nuestros momentos. Y perdona las veces que me equivoqué. Solo sé que ahora, yo tengo mis dados, y toca morder la manzana.
No. No seré yo quien no llore en la estación. No seré yo, quien no se despida de ti.
No seré yo, quien no te diga te quiero con un abrazo…debería haber pasado más tiempo contigo.
Tampoco seré quien deje de escuchar las historias más increíbles de la boca de alguien que viene del otro lado del mundo…ni quien deje de contar cosas insignificantes. Para alguien también serán increíbles.
Seré quien siga haciéndose grande.
No seré quien deje de enamorarse de todo. Incluso de mí misma.
No seré quien no deje que le conozcan. Mucho menos quién deje de conocerse.
No. No dejaré de ser Erasmus. No seré quien abandone esta burbuja, irreal…al menos por ahora. No seré inconsciente, esto tiene fecha de caducidad, pero merece la pena. No abandonaré mi pequeño universo paralelo.
Y no. No seré yo. Quien deje de ser yo.
A TODAS MIS PERSONAS, A LAS QUE CERCA, O LEJOS, DE UN MODO U OTRO, RECUERDO Y ECHO DE MENOS.
bla, bla, bla...
¡Que si Luca, que me voy a dormir! Bla, bla, bla. Que estoy en el pozo, con Früling, Winter und Herbst. Bla, bla, bla. Que hoy hay verdura para cenar, pero yo quiero algo dulce. Bla, bla, bla. Que tenemos que estudiar. Bla, bla, bla. Que Arnau va borracho. Que Juan se ha ido, y lo echare de menos. Bla, bla, bla. Que Adri no se acuerda de verme. Que hacen menos seis grados. Que quiero irme a Polonia. Bla, bla, bla. Que hoy es martes. Que ahora a Jose le toca aguantar como aporreo la guitarra. Bla, bla, bla. Que quiero que salga el sol. Que tengo la bici rota. Bla, bla, bla. Que echo de menos a mis chicos. Que quiero una porno party 3. Bla, bla, bla. Que me apetece un piti con Xop. Que tengo que estudiar Virtuelle. Bla, bla, bla. Que me encantan mis medias de lunares. Que Bruno ha hecho sopa de calabaza. Bla, bla, bla. Que el rubio es mi psicólogo. Que Germán tiene caotina. Bla, bla, bla. Que…que…qué fredo di merda! Bla, bla, bla. Que quiero saber más alemán. Que me gusta el Kilimanjaro. Bla, bla, bla. Que Ivan me regala libros. Que el café de Ana es el mejor. Bla, bla, bla. Que el Krone me vuelve loca. Que estoy loca con mi tigre. Bla, bla, bla. Que si quieres te lo digo auf Deutsch. Ich bin verrückt mit meinem tiger. Bla, bla, bla. Que vienen mis amigos. Que no quiero que esto termine. Que hago cartas con lo que me gusta. Bla, bla, bla. Que me acuerdo de Mika. Que Ronan se va. Bla, bla, bla. Que redecoran mi ascensor. Bla, bla, bla. Que sale el sol y tengo orgasmos. Que Laura se preocupa por mí. Bla, bla, bla. Que ya no me como las uñas. Que Cris dice que deja de beber. Ja, ja, ja. Perdón. Bla, bla, bla. Que ya no podemos comer comida italiana en la mensa. Que me achicopalo. Que lichtwiese tiene otro huso horario. Bla, bla, bla. Que quedan dos paradas, y a la tercera nos bajamos. Que descarrila el tranvía. Bla, bla, bla. Que cambian el horóscopo. Que Jesús ha cogido pfan. Que suena el waka waka. Bla, bla, bla. Que el guetto me ha mandado un mensaje. Que tengo que madrugar. Bla, bla, bla. Que no tengo saldo. Que ahora me ha dado por beber té. Que el jueves hay pink party. Bla, bla, bla. Que suena la bilirrubina. Que llevo de nuevo las uñas azules. Que una poesía sigue coronando mi cuarto. Bla, bla, bla. Que salga el sol joder!!! Y vuelta al bla, bla, bla. ¿Café en el 603?. Tu sei brutto. Bla, bla, bla. Que voy a dejar de fumar, pero ya mañana. Puto H. Bla, bla, bla. Que nos damos rayos uva. Que Cris busca piso. Bla, bla, bla. Hola verano. Bla, bla, bla. Que no me apetece estudiar. Que me encantan mis gafas de sol. Que todo me importa. Que nada me da igual. Bla, bla, bla. Que soy la segunda. Que Pipi tiene algo que contarme. Que mis amigas están locas. Que el invierno está terminando. Bla, bla, bla. Que quiero Jager. Que la Ä5 son los padres. Que Iko vive en Karlshof. Bla, bla, bla. Que los alemanes no saben piropos. Que Nacho me dice que me dure. Bla, bla, bla. Que hoy hay indie Party. Que sí, que estamos en el Brunnen, pero a mí eso me gusta. Bla, bla, bla. Que la vida es maravillosa. Que tiro los dados. Que vuelvo a jugar. Bla, bla, bla…
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